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Un monopolio amoral que cuesta vidas humanas

Fotografía: © M.M.Capa

Fotografía: © M.M.Capa

“Las píldoras de este recipiente cuestan veinte dólares americanos cada una en Nairobi, seis en Nueva York y dieciocho en Manila. Cualquier día de éstos, la India empezará a fabricar la versión genérica y la misma píldora costará sesenta centavos. No me hables de los costes de investigación y desarrollo. Los chicos de las farmacéuticas los amortizaron hace diez años y para empezar una gran parte de su dinero viene de los gobiernos, así que todo eso que dicen son chorradas. Lo que tenemos aquí es un monopolio amoral que cada día cuesta vidas humanas”.

En medio de la polémica sobre el coste de los medicamentos contra la hepatitis C, de la incapacidad del Gobierno español para utilizarlos para salvar miles de vidas, y mientras de cuando en cuando aparecen en los medios noticias escandalosas sobre el tráfico ilegal de fármacos, conviene releer “El jardinero fiel”, escrita en 2001 por el maestro John le Carré. Como otras obras de este gran autor comentadas en esta bitácora (http://economiaenlaliteratura.com/la-guerra-fria-economica/), esta novela narra una apasionante intriga que sirve de marco para describir las prácticas de lo que uno de sus protagonistas considera el sector empresarial al que pertenece…

“… la pandilla de sinvergüenzas más herméticos, taimados, falsos e hipócritas que he tenido el dudoso placer de echarme a la cara”.

La novela narra el asesinato de una mujer inglesa y de un médico africano que, desde una ONG, investigan un escándalo con medicamentos en África. Justin, el marido de la fallecida y amante de la jardinería (de ahí el título), se empeña en investigar el caso y en desenmascarar a los culpables: “la pandilla de sinvergüenzas” del sector farmacéutico y un buen grupo de corruptos que se mueven a su alrededor.

La novela llegó al cine dos años después de su publicación, en una magnífica película del mismo título dirigida por Fernando Meirelles y protagonizada por Ralph Fiennes y Rachel Weisz. La versión cinematográfica sigue puntualmente la novela y refleja a la perfección todas las malas prácticas de ciertas farmacéuticas en el continente negro, un mercado que describe así otro protagonista:

“Todo el mundo sabe que África es el cubo de la basura al que van a parar los fármacos de Occidente”.

Y lo ratifica un “arrepentido” que trabajó en una farmacéutica:

“En su confesión, Lorbeer asegura que mientras trabajaba par KVH obtuvo la validación de la Dypraxa por medio de halagos y sobornos. Describe cómo compró a funcionarios de Sanidad, aceleró ensayos clínicos, compró registros de medicamentos y licencias de importación, untó todas las manos burocráticas de la cadena de gobierno”.

Precisamente es ese medicamente el que está causando víctimas entre la población africana que lo consume porque la empresa fabricante lo ha introducido saltándose algunos requisitos. Otro protagonista cita al arrepentido:

“La industria farmacéutica moderna sólo tiene setenta y cinco años de existencia. Tiene buenos profesionales y ha logrado milagros humanos y sociales, pero no ha desarrollado aún una conciencia colectiva. Lorbeer dice en el documento que las empresas farmacéuticas le han dado la espalda a Dios”.

Pese a ello, se revisten de una ficticia aureola humanitaria:

“¿Por qué donó este fármaco? Te lo diré. Porque han producido uno mejor. Ya no vale la pena almacenar el viejo. Así que le regalan el viejo a África cuando le quedan seis meses de vida y obtienen unos cuantos millones de deducciones de impuestos a cambio de su generosidad. Además, se están ahorrando unos cuantos millones más en costes de almacenamiento y el coste de destruir los viejos fármacos que ya no pueden vender”.

Una historia demoledora que, nos tememos, quizás pueda repetirse mientras ciertos monopolios sigan traficando con lo único que nunca debería convertirse en negocio: la vida humana.

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Título comentado:

-El jardinero fiel. John le Carré, 2001. DeBolsillo, Random House Mondadori, Barcelona, 2003.

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